Miércoles, 04 de marzo de 2009
-Hubiera sido mejor -dijo el zorro- que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.
El principito. Antoine de Saint-Exupery
Si tú me dices que vienes, me lo creeré y te esperaré. Me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad.
Si tú me propones compartir nuestro tiempo, me lo creeré y te esperaré. Me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad.
Si tú dices que quieres verme, me lo creeré y esperaré quedar contigo. Me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad.
Si tú dices que mi felicidad te preocupa y que es importante para ti, me lo creeré y te haré partícipe de mi felicidad. Me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad.
Si tú me dices que vienes y no vienes; si me propones compartir nuestro tiempo y no lo haces; si dices que quieres verme y no veo a nadie; si comparto mi felicidad contigo y te desasosiega…. quizá hay algo que no funciona.
Por: serpientelocuaz | hilos mentales | Comentarios (0) | Referencias (0)
