Domingo, 13 de abril de 2008
J (expectante, esperando el punto de inflexión definitivo): debería comentarte algo…
R (indiferente, casual, evitando que se le note presa del profundo hastío y desapasionamiento que le envuelve como una toalla caliente): dime.
J: nunca me acuerdo de qué no puedo hacer. ¿me lo podrías explicar de nuevo?
R (de carrerilla, preparado para hacer esta exposición desde que tuvieron AQUELLA conversación): no puedes saltar en la cama, comer entre horas, pisar el césped, girar a la derecha, escupir en la vía pública, beber por la calle, consumir sustancias estupefacientes, colarte en el autobús, dejar de ir a trabajar, colarte en el metro, robar a las ancianitas que toman el sol en el parque, hablar a voces, conducir por dirección prohibida y, acuérdate de esto, por favor, que es importante, si viajas en el tiempo, nunca, NUNCA, toques nada.
J: entonces… tomar un café, ni de coña, ¿no?
Por: serpientelocuaz | posibilidades | Comentarios (0) | Referencias (0)
