Domingo, 02 de marzo de 2008
el otro día, emilio me dejó “beatriz y los cuerpos celestes” que está resultando una lectura de lo más sugerente. hace tiempo que un libro no me engancha y éste me tiene abstraído. ayer me vino estupendo tenerlo a mano, en lo que esperaba a que llegase la gente. y me sentí de rechupete esperando en una terracilla leyéndolo mientras me tomaba una clara.
a raíz de su lectura (y de esta semana de mierda), reflexionaba en cómo nos preocupamos por mantenernos en una órbita geostacionaria alrededor de los demás, como los cuerpos celestes del mencionado título, ni lo suficientemente cerca como para estrellarnos con el otro, en una comunión de cuerpo y espíritu; ni tan lejos como para que la fuerza de la gravedad de nuestra relación no sea más que discreta, dejándonos al albur de otro cuerpo masivo que nos haga rotar a su alrededor.
la expectativa de la colisión de los cuerpos es dura, al igual que vagar por el espacio viendo aumentar exponencialmente nuestra distancia… me siento un electrón perdido, buscando un núcleo respecto del que orbitar…
feliz día a todos los electrones del bosque!
Por: serpientelocuaz | hoja ruta | Comentarios (0) | Referencias (0)
