Jueves, 29 de noviembre de 2007
el martes por la noche, entre cervezas, kebaps y proyectos de viaje, álex y yo estuvimos acordándonos en voz alta de escalofríos, lágrimas y risas incontenibles. él se llevó la palma y yo me sentí en un (des)honroso segundo puesto. e insistí en que me volviera a contar cómo se emborrachaba de emotividad.
y antes de acostarme estuve rememorando la sonrisa estúpida que me han provocado entre temblores, y el “no sé qué hacer con las manos” o la absoluta impericia que regalé a alguien o la tremenda torpeza con la que me descubrieron. también me atronaron ciertos susurros y algún “cabrón” envuelto en caricias. mordiscos taparon surcos que antes dejaron dedos en mi piel. sonreí cuando me encontré de nuevo en la casa donde no durmió nadie. o volviendo a escuchar “todos se están enrollando”. volví a ser parte de la conspiración que dibujé con un rotulador sobre una espalda y de complicados ejercicios gimnásticos. recaí en la lujuria que me despierta el chocolate con naranja o algún yogur de macedonia y en la lasitud que alguien causaba en mí. pero por más que insistí, no encontré el temblor del labio, ni la lágrima suicida haciendo caída libre por mi mejilla.
¿mala señal? ¿buena señal? quizá sólo demasiada compañía en una cama tan pequeña…
Por: serpientelocuaz | hilos mentales | Comentarios (0) | Referencias (0)
