Lunes, 19 de noviembre de 2007
no me acostumbro a las despedidas de dos minutos. no sé si es que anteriormente había contribuido a dilatar el continuo espacio-temporal, pero no había noche en que alguien dijera “me voy” o “nos vamos” y que no pasáramos, al menos, diez minutos despidiéndonos dentro de donde fuese y otros tantos en la calle.
ése es el momento de diseñar planes futuros, de tener las conversaciones que la música del garito (u otras conversaciones) había dejado en el tintero o, simplemente, de hacer ver que nos costaba separarnos porque nos lo habíamos pasado re-bien o por la incertidumbre del próximo encuentro.
definitivamente no me acostumbraré a las despedidas de dos minutos. quizá porque me hagan pensar en que no habrá planes futuros, en que no dejamos aparcada ninguna conversación o, simplemente, en que no lo hemos pasado bien o que existe una certidumbre abrumadora sobre el próximo (des)encuentro.
Por: serpientelocuaz | hilos mentales | Comentarios (0) | Referencias (0)
