Viernes, 30 de junio de 2006
ayer quedé con mariano para ir a dar una vuelta. mariano es el padre de miguel (que creo que es la primera persona que conozco que no es de mi familia y que, desde la fecha, ha permanecido en mi vida). pero, además, mariano también es amigo de mis padres. lo cual le ubica en una posición difícil de calificar en una palabra. creo que lo más parecido a la realidad sería decir que es uno más de la familia, interpretada ésta en la máxima amplitud del término.
hechas las presentaciones, continúo.
quedamos a las siete y media debajo del arco del triunfo de washington square. poco a poco lo voy convirtiendo en un lugar de referencia porque es la tercera vez que quedo allí con alguien, pero es que es fácilmente identificable y equidistante de mi casa y de mi trabajo.
a las siete y veinte salía de la facultad. y estaba cayendo la chupa de agua más impresionante que había visto en bastante tiempo. los rayos cruzaban el cielo completamente nublado y los truenos hacían botar a las personas por las aceras. las calles se llenaban de torrenteras de agua y los baches de calzada y aceras se convertían en curiosas piscinas olímpicas.
el caso es que mariano no tenía un teléfono en el que localizarle y poder retrasar el encuentro. y como habíamos quedado allí a y media y la comunicación tenía que ser unilateral (de él hacia mí), decidí que pasara lo que pasara actuaría (dolo eventual, ¿no?) y me lancé quinta avenida abajo entre rápido y corriendo para llegar, lo antes posible, al punto de reunión. que decir tiene que metí los pieses en charcos, salté otros, me cayó agua por el cogote que bajó (congelando) por mi espalda, me salpicaron personas que pasaban, salpiqué a personas que pasaban y mis playeras terminaron haciendo "chof-chof" a cada paso que daba...
pero cumplí mi objetivo y me reuní con los otros desheredados de la tierra que se intentaban resguardar debajo del arco. el carácter de los estadounidenses es de lo más animoso, así que unos estaban tocando la armónica, otros dando saltos y, casi todos, sonriendo!
llegó mariano todavía más mojado que yo y decidimos (mientras caía un suave calabobos) irnos a tomar una cerveza en lo que escampaba y podíamos hacernos, finalmente, con la ciudad.
fuimos a cenar al etíope de macdougal. es un sitio bastante curioso al que ir. yo lo conocía de la otra vez y, curiosamente, seguía existiendo. básicamente su menú consiste en pollo y cordero, aderezados con distintas especias. y todo ello plantado sobre unas "servilletas" de pan multifunción que sirven tanto para comer, como para hacer de pinza (envuelves tus dedos en ellas y coges lo que quieras comer), como de servilleta, como de plato. divertido y antihigiénico (adjetivos que suelen ir de la mano).
y luego nos paseamos el downtown. west village, city hall, zona cero, financial district,... lo típico. un encuentro balsámico y de encuentro con valladolid y mi familia y amigos.
y, para terminar, me dedico públicamente la canción que me han dedicado hace unas horas (todavía estáis a tiempo!):
Estas son las mañanitas que cantaba el rey David, hoy por ser día de tu santo te las cantamos a ti... que linda está la mañana en que vengo a saludarte, venimos todos con gusto y placer a felicitarte....
Por: serpientelocuaz | hoja ruta | Comentarios (1) | Referencias (0)
